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TUTANMANÍA: SE CUMPLEN CIEN AÑOS DEL HALLAZGO DE LA TUMBA DE TUTANKAMÓN

Tutankamón

Se cumplen cien años del descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Fue el 4 de noviembre de 1922. Howard Carter fue el primer protagonista de una de las mayores aventuras arqueológicas de la historia.

Cuando el arqueólogo inglés descubrió el sepulcro del joven faraón en el Valle de los Reyes éste se encontraba intacto. Dentro, como él dijo en aquel momento, «cosas maravillosas». Carter fue así el primer hombre en 3.000 años en entrar en la tumba del joven faraón de la XVIII Dinastía, muerto a los 19 años.

En aquella tumba inusualmente pequeña para un faraón, se encontraron 5.398 maravillosos objetos. Eran tantos que se tardó diez años en catalogarlo todo. Hallaron desde un ataúd de oro macizo a una máscara funeraria (sí, esa ya tan famosa), pasando por tronos, arcos de tiro con arco, trompetas, un cáliz de loto o varios carros desmontados. Y también cosas más domésticas como sandalias, ropa interior de lino, comida y vino.

De la egiptomanía a la tutanmanía

Aunque el descubrimiento de la tumba de Tutankamón fue, como casi todo en esta vida, una labor de equipo, Howard Carter ha pasado a la historia como el obstinado arqueólogo que lo logró. Murió solo y más bien desconocido en 1939 a los 64 años, víctima de un cáncer linfático. ¿Era consciente de la importancia de su descubrimiento?

“Pasamos de la egiptomanía a la tutanmanía… para el público Tutankamón pasó a ser el faraón más famoso»

Porque sin duda el 4 de noviembre de 1922 marcó un antes y un después para la egiptología o, al menos, para su popularidad. El descubrimiento de la tumba de Tutankamón supuso «un mayor desarrollo de las excavaciones en Egipto, de su financiación através de asociaciones», explica Raúl López López, director del Museo Liceo Egipcio, en León. Además, dice, el trabajo de Carter «ayudó a estandarizar un tipo de excavación».

Con el hallazgo de hace ahora 100 años «pasamos de la egiptomanía a la tutanmanía… porque para el gran público Tutankamón pasó a ser el faraón más famoso», comenta López, que publica ahora Sabiduría del antiguo Egipto, primera edición bilingüe egipcio jeroglífico-castellano de la historia de la egiptología española.

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De la tutanmanía se acuerda también el historiador Nacho Ares, egiptólogo y periodista conocido por su programa SER Historia. «Por primera vez un descubrimiento arqueológico era primera plana de las noticias en todo el mundo. Inspiró canciones, diseños, literatura… absolutamente todo se vio cargado de tutanmanía», cuenta este divulgador, que acaba de publicar Cosas maravillosas, sobre el descubrimiento de Tutankamón.

“Han pasado cien años y seguimos sabiendo prácticamente lo mismo que Carter»

Según Ares, comisario de las exposiciones Hijas del Nilo y Tutankamón, una exposición inmersiva que se estrena este viernes, «para la egiptología el hallazgo de la tumba supuso rellenar un hueco en la historia de los faraones, aunque sólo fuera con un nombre ya que no aportó muchos datos para la historia».

Como Tutankamón abandonó el culto al dios Atón y recuperó el culto tradicional al dios Amón, venerado como rey de los dioses, su tumba es «como si encontráramos en una nevera todos los elementos que resumieran los primeros 25 años de la fundación del cristianismo», asegura el director del Museo Liceo Egipcio, para quien la tumba de este joven faraón «encarna el enigma».

¿La tumba de Nefertiti?

Los escaneos con rádar de penetración terrestre que se han hecho en los últimos años sugieren que tras las paredes de la tumba de Tutankamón podría haber otras cámaras y que ésta podrían contener otros féretros.

Nefertiti
Nefertiti

“Nefertiti era su madrastra, así que podría estar enterrada junto a Tutankamón… pero no tenemos datos»

Los más optimistas piensan que la tumba de Nefertiti podría ser una de ellas. Según Raúl López la hipótesis tiene sentido porque «era su madrastra y podría estar enterrada junto a Tutankamón… pero no tenemos datos». De hecho, el experto recuerda que ni siquiera sabemos con certeza que esos huecos que detecta el escaner sean salas y tumbas.

Y es que, como asegura Nacho Ares, «han pasado cien años y seguimos sabiendo prácticamente lo mismo que conocía Carter. Los únicos avances han sido en los últimos diez años. Sabemos que fue un faraón guerrero por los relieves de su templo funerario, pero sigue habiendo muchas lagunas».